El impacto del conflicto: otra crisis en América Latina y el Caribe

Por Alfredo Zaiat.

Desaceleración económica, mayor inflación y una lenta e incompleta recuperación de los mercados laborales que aumentarán la pobreza extrema y la inseguridad alimentaria. Esta es la conclusión del más reciente informe especial de la CEPAL acerca del impacto en América Latina y el Caribe del conflicto bélico en Ucrania y las sanciones a Rusia.

Este saldo crítico se registra dentro de una tendencia negativa de casi dos decenios de shocks externos que, pese a tener distintos signos e intensidades de un país a otro, han deteriorado las condiciones de inversión y producción en la región en un contexto de incertidumbre persistente y creciente.
En lo que va de este siglo se verificaron los siguientes shocks negativos que afectaron a la región:
1.

La crisis financiera internacional de 2008-2009.

2.

Las tensiones económicas entre los Estados Unidos y Europa, por una parte, y China, por otra, a partir de 2017.

3.

La pandemia de coronavirus a partir de 2020.

4.

El conflicto bélico en Ucrania y las sanciones económicas a Rusia en esta primera mitad de 2022.

Esta sucesión de crisis puso en cuestionamiento la expansión del modelo de globalización basado en cadenas internacionales de producción, que se concentró en tres grandes «fábricas» mundiales (América del Norte, Asia Oriental y Europa), afectó negativamente el empleo y los ingresos de las clases trabajadoras y los estratos de ingresos medios en los países desarrollados, lo que impulsó posturas nacionalistas y antiglobalización en los Estados Unidos y los países de la Unión Europea.

Regreso a un lento patrón de crecimiento

El informe de la CEPAL tituladoRepercusiones en América Latina y el Caribe de la guerra en Ucrania: ¿cómo enfrentar esta nueva crisis? brinda una conclusión dramática en términos sociales y humanitarios: el deterioro macroeconómico implica que 7,8 millones de personas se suman a los 86,4 millones cuya seguridad alimentaria ya está en riesgo.
El documento, que fue presentado por el Secretario Ejecutivo Interino de la CEPAL, Mario Cimoli, resalta que la presente coyuntura no debe ser vista como un fenómeno aislado pues sus efectos se combinan con los causados por más de un decenio de crisis acumuladas.
En ese marco, indica que, después de la expansión económica observada en 2021 de 6,3% de crecimiento del PIB regional, en 2022 el crecimiento anual promedio será de apenas 1,8%, lo que tiende de ese modo a regresar al lento patrón de crecimiento de 2014-2019 de sólo 0,3% promedio anual, con la consiguiente caída del PIB por habitante.

Más desempleo, más inflación y más pobreza

El conflicto bélico y las sanciones a Rusia expandieron significativamente las disrupciones a los sectores de producción primaria (petróleo, gas, aluminio y cereales) y a sectores industriales que producen insumos de uso generalizado en la agricultura, por ejemplo, fertilizantes.
Los avances en la vacunación, las menores restricciones a la movilidad y la reapertura de las escuelas impulsaron una recuperación de los niveles de participación laboral, en especial de la femenina, que ha sido la más afectada pues las mujeres salieron en mayor proporción del mercado laboral durante la pandemia.
La acción conjunta de una mayor participación laboral y un bajo ritmo de crecimiento, y por lo tanto de creación de empleos, llevaría a un aumento en la tasa de desocupación en 2022.
Al mismo tiempo, las economías de América Latina y el Caribe comenzaron a experimentar un incremento de la tasa de inflación en 2021. Mientras al cierre de 2021, la inflación anual de la región alcanzó 6,6%, esa tasa aumentó a 8,1% en abril de 2022, mientras que muchos bancos centrales anticipan que la inflación se mantendrá elevada en lo que resta de año.
Teniendo en cuenta los efectos del lento crecimiento y la aceleración de la inflación, la CEPAL prevé que la pobreza y la pobreza extrema se elevarán por sobre los niveles estimados para 2021. La incidencia de la pobreza regional alcanzaría 33,7% (1,6% más que el valor proyectado para 2021), mientras que la pobreza extrema alcanzaría 14,9% (1,1% más que en 2021).
«Este resultado refleja el fuerte aumento de los precios de los alimentos. Estos niveles son notoriamente superiores a los observados antes de la pandemia e implican otro retroceso en la lucha contra la pobreza», recalca el informe.

Mejora por el lado del comercio internacional

El documento agrega que los mayores precios de las materias primas, el aumento de los costos de transporte y las perturbaciones en las cadenas internacionales de suministro impactan en las exportaciones de bienes de la región.
En diciembre de 2021, la CEPAL proyectaba un aumento de 10% del valor de las exportaciones regionales de bienes y de 9% del valor de las importaciones.
Sin embargo, el alza de los precios de varios de los principales productos que la región comercializa eleva la proyección para 2022 a una expansión de 23% tanto de las exportaciones como de las importaciones.

Aumento de la tasa de interés y riesgos financieros

La mayor volatilidad financiera y la aversión global al riesgo como resultado del conflicto bélico han perjudicado los flujos de capital hacia los mercados emergentes. Esta tendencia podría acentuarse si persisten las presiones inflacionarias en las economías desarrolladas y sus bancos centrales profundizan las políticas monetarias contractivas, incluidas alzas de las tasas de interés de política monetaria y la reversión de los estímulos monetarios (compra de activos).
Las políticas monetarias más restrictivas afectan de forma negativa a los países altamente endeudados de la región, pues limitan su acceso al financiamiento para renovar deuda anterior o incrementarla en términos netos.
Por su parte, el alza de las tasas de interés tendrá fuertes efectos en los países en que la deuda a tasa variable alcanza una alta participación en el total de la deuda externa. Muchos países de la región se encuentran en esa situación. En algunos de ellos, el efecto positivo en el saldo de su comercio exterior de materias primas podría contrarrestar el alza del pago de intereses, mientras que en otros, que pueden tener saldo deficitario, la combinación de ambas fuerzas genera situaciones de elevada vulnerabilidad.
El aumento de las tasas también deteriora la situación financiera del sector corporativo no financiero, que presenta un elevado nivel de endeudamiento en la región.

Qué puede hacer ALyC ante esta crisis global

Para responder a la coyuntura y dinamizar un crecimiento sostenible e inclusivo se requerirán políticas fiscales y monetarias pro crecimiento. La CEPAL propone seguir utilizando la política fiscal como elemento central de la política de desarrollo, lo que requiere fortalecer los ingresos públicos para ampliar el espacio fiscal.
«Es necesario reducir la evasión, reorientar gastos tributarios y fortalecer la progresividad de la estructura tributaria», propone.
Para contener las presiones inflacionarias, fundamentalmente impulsadas por factores de oferta, es necesario que la política monetaria utilice el más amplio espectro de herramientas disponibles. Esto requiere combinar el uso de la tasa de política monetaria con instrumentos macro prudenciales y cambiarios, a fin de enfrentar la inflación minimizando los efectos negativos sobre el crecimiento y la inversión.

En lo inmediato es necesario sostener el bienestar de los sectores más pobres, advierte el organismo. La seguridad alimentaria debe ser una prioridad. «Para ello no se debe restringir el comercio internacional de alimentos y fertilizantes pues hacerlo aceleraría la inflación y dañaría a los más pobres», indica.
Para sugerir que también se deben considerar acciones como mantener o aumentar los subsidios a alimentos, implementar acuerdos de contención de precios de la canasta básica con productores y cadenas de comercialización, y reducir o eliminar aranceles a la importación de granos y otros productos básicos.

Medidas a futuro

A mediano plazo, propone políticas agrícolas e industriales que fortalezcan el apoyo a la producción agropecuaria, así como aumentar la eficiencia en el uso de fertilizantes, priorizando los biofertilizantes.
«La política industrial es clave para reducir la dependencia de la importación de fertilizantes en el mediano plazo», apunta.
En tanto, en materia de seguridad energética «es imprescindible avanzar en las fuentes renovables y en la integración energética regional». En la coyuntura, son necesarios mecanismos de estabilización de los precios de los combustibles, así como subsidios focalizados y temporales a los grupos de población más vulnerables y a los sectores productivos orientados al mercado interno, recalca el informe.
Cimoli afirmó que «América Latina y el Caribe enfrenta nuevos escenarios geopolíticos. La ruptura de la globalización puede llevar a diferentes configuraciones regionales que determinarán sus políticas con base en objetivos de soberanía en defensa, energía, alimentos y sectores industriales clave, desde los de más alta tecnología hasta algunos de insumos de amplio uso, como los fertilizantes».
Para concluir: «Ante la regionalización de la economía mundial, la región no puede continuar actuando de manera fragmentada. Es necesario aumentar el papel de la articulación regional en las respuestas a la crisis: formular e implementar respuestas de América Latina y el Caribe en su conjunto o de sus bloques de integración».

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