En Cuba nadie se rinde

Por José Ernesto Nováez Guerrero

Lejos del desánimo, algunas noticias recientes dan la idea de un pueblo que se niega a someterse. Esto a contrapelo de la narrativa que intentan imponer los medios hegemónicos, para presentar un país paralizado y vencido.

¿Cuánto tiempo soportaría cualquier nación moderna a la cual el mayor poder militar de la historia le bloqueara por completo el acceso a combustible? ¿Soportaría su población el deterioro de todos los servicios y el agravamiento drástico de las condiciones de vida? ¿La desaparición de la mayor parte del transporte público, los cortes de fluido eléctrico que llegan a durar días completos, la falta de agua por períodos de dos o más semanas, el no tener acceso a vías alternativas para la cocción de los alimentos, el estar en una larga lista de espera para recibir un tratamiento quirúrgico imposible de realizar por la falta de electricidad?

Estas son las condiciones actuales de vida en Cuba. Estas condiciones son el resultado directo y deseado de la política de “máxima presión” que la administración Trump aplica sostenidamente contra la isla, particularmente agravadas con las Órdenes Ejecutivas del 29 de enero y el 1ro de mayo de 2026. Pretender negar esto o culpar exclusivamente al gobierno cubano es ser cómplice del relato del opresor que, al mismo tiempo que estrecha el cerco, se niega a reconocer sus responsabilidades.

Tan solo en el mes de julio el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se ha desconectado en tres oportunidades en menos de quince días, dejando a la totalidad del país a oscuras. Volver a levantarlo, prácticamente sin reservas de diésel y dependiendo de termoeléctricas obsoletas y propensas a sufrir averías y fallos técnicos, es una tarea titánica.

Como un elemento más que ilustra el criminal cerco contra la isla, este 15 de julio trascendió la noticia de la naviera francesa CMA CGM, una de las más grandes del mundo, suspendió la totalidad del transporte de cargas a la isla, por miedo a sanciones colaterales de la administración Trump. Como parte de este proceso de suspensión de sus actividades con la isla, dejó retenidos en el puerto de Kingston, Jamaica, decenas de contenedores con destino Cuba, entre los cuales se encuentran piezas de repuesto indispensables para el SEN y un contenedor enviado por la organización solidaria SODePAZ, el cual transporta más de 3,5 millones de jeringas y agujas destinadas al sistema de salud de la oriental provincia de Santiago de Cuba.

Un grupo de congresistas norteamericanos visitó la isla entre 9 y el 13 de julio.Sostuvieron encuentros con varias figuras dentro de la isla, incluyendo el presidente Miguel Díaz-Canel y visitaron diversas instituciones de la salud, la educación, etc. Al final de su viaje los congresistas Mark Pocan (Wisconsin), Maxine Dexter (Oregón), Teresa Leger Fernández (Nuevo México), Delia Ramírez (Illinois) solicitaron a la administración Trump levantar las sanciones y entablar “negociaciones serias e integrales”. También calificaron lo que está ocurriendo en la isla como una “Gaza silenciosa”.

A pesar de la frustrante situación, los errores que se puedan cometer y la tensión general que vive el país, el gobierno y el pueblo cubano han seguido buscando vías de resistir en el actual escenario. Lejos del desánimo, algunas noticias recientes dan la idea de un pueblo que se niega a someterse. Esto a contrapelo de la narrativa que intentan imponer los medios hegemónicos, para presentar un país paralizado y vencido.

Refinar petróleo cubano

Cuba produce aproximadamente un 40 por ciento del combustible que necesita. Los principales yacimientos del país están en la franja centro-norte de la isla, donde se obtiene un combustible fundamentalmente pesado, con una alta carga de azufre. En los años 90, las plantas de generación termoeléctrica de la isla se adaptaron para procesar este combustible cubano. Aunque representa un desgaste mayor para las máquinas, ha dotado desde entonces al país de una autonomía relativa en un sector clave.

Pero nunca, hasta ahora, se había logrado refinar dicho combustible. La asunción general en la industria era que esto resultaba imposible, dadas sus características físicas. Sin embargo, en los primeros días de junio, los principales medios de la isla reportaron que la refinería “Hermanos Díaz” de la ciudad de Santiago de Cuba había logrado completar el refinamiento de aproximadamente unas 20 mil toneladas de crudo cubano. Los principales subproductos obtenidos fueron la nafta, indispensable para garantizar el funcionamiento de los pozos petroleros cubanos, dada la alta viscosidad del crudo extraído y una cierta cantidad de fuel-oil.

Aunque el fuel-oil obtenido por sí solo no reúne los requisitos para ser usado en la generación eléctrica o en vehículos de combustión, al mezclarlo con combustibles de mayor calidad mejora sus características y, en principio, se torna apto para el uso. La continuidad de esta experiencia arroja un resultado de particular relevancia en el contexto de crisis económica: Cuba podría, con su propio combustible, producir una parte del diésel y la gasolina que necesita para el funcionamiento de los grupos electrógenos y el transporte de mercancías y pasajeros. Esto no solo implica soberanía, implica también vitalidad para un país cuya ruta crítica para enfrentar el criminal cerco recrudecido pasa por superar el complejo escenario energético.

La ciencia contra el cáncer

Otras dos noticias ilustran la idea central de este texto. En junio, Cuba anunció la reactivación de una planta que producirá 16 medicamentos de quimioterapia usados como parte del Programa Nacional contra el Cáncer. Asimismo, se anunciaron los resultados de una nueva vacuna cubana contra el cáncer, única de su tipo en el mundo. La vacuna se llama HEBERSaVax y es una vacuna terapéutica que ayuda al cuerpo a crear anticuerpos específicos y ataca directamente el suministro de nutrientes y oxígeno de los tumores. 

La vacuna ha demostrado hasta ahora ser sumamente segura, con efectos adversos escasos y tolerables. Se puede combinar con otras terapias sin elevar la toxicidad. Pacientes en ensayos clínicos de Fase II, incluso en estadios avanzados, han mostrado una mejoría significativa en su calidad de vida y respuestas complementarias al tratamiento. Tiene, además, potencial para tratar diversos tumores sólidos, como el cáncer colorrectal, de ovario, renal y hepatocarcinoma.

Liberar la totalidad de la potencia solar

A pesar de los constantes apagones, que pueden llegar a durar hasta 40 horas en algunos lugares de la geografía cubana, los esfuerzos por acelerar el cambio de matriz energética no cesan. Este proceso, que en otros países ha demandado hasta una década de inversión sostenida, en Cuba ha debido realizarse bajo asedio y aceleradamente. Para tener una idea de la velocidad de este cambio, en 2023 la energía solar representaba solamente el 3,6 por ciento de la generación en la isla. En 2025 pasó a ser el 10 por ciento y en 2026 ya se acerca a representar casi el 20 por ciento del total.

Algunas provincias del país, como Pinar del Río y Ciego de Ávila han logrado, en virtud de la potencia solar instalada, autoabastecerse de electricidad varias horas al día sin demandar absolutamente nada al SEN.

Por la compleja situación del sistema en su conjunto y las características de esta fuente de energía, propensa a fluctuaciones constantes por diversos factores, hoy el país no puede aprovechar la totalidad de la potencia instalada. Para resolver este problema, ya a principios de julio entró en funcionamiento el primero de cuatro parques de baterías con una capacidad de 50 MW. Esta reserva permite compensar las fluctuaciones y aumentar la generación de los parques. Solo con la entrada de estas baterías, se ha podido pasar el aporte diario promedio de los parques solares desde 400 hasta más de 600 MW. Las otras tres baterías en construcción permitirán llegar a 200 MW de almacenamiento, lo cual permitirá generar al máximo de capacidad solar en todo el país.

Las 176 medidas

De modo expedito, los principales órganos de decisión colegiada del país aprobaron un paquete de 176 medidas económicas que busca dar respuesta al complejo escenario económico y social del país. Aunque polémico, el paquete de medidas, que incluye desde el retorno de la banca privada hasta el arrendamiento de tierras a extranjeros durante períodos de 99 años, busca atraer inversión extranjera, dinamizar la economía productiva y generar una riqueza que se pueda redistribuir en salud, educación, cultura y otros indicadores de justicia social centrales para el proyecto de la Revolución.

La implementación de estas medidas marca una transformación sin precedentes del entramado económico y social del país, pasando servicios claves, como la importación y comercialización del combustible, a manos privadas. Estas medidas son un resultado del cerco, cuyas sanciones incluyen empresas claves como Cuba Petróleo, pero también forman parte de todo lo que el país viene haciendo para imponerse al escenario impuesto en su contra.

Todo el saber de Cuba, toda la voluntad de su pueblo, toda la disposición de las amigas y amigos de todo el mundo está en función de no permitir que se concrete el macabro plan del Emperador de turno y su Secretario de Estado. Hay mucho cambiando en Cuba, aceleradamente, pero seguramente los grandes medios se han hecho poco eco de estas noticias. Prefieren el relato del país fallido, listo para caer al menor empuje del imperio norteamericano. En Cuba, nadie se rinde.

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