Gobierno de Luis Abinader cede soberanía a Estados Unidos
Por Juan Carlos Espinal.
Ante la expulsión de 9 diplomáticos cubanos en República Dominicana, creemos debemos analizar este nuevo giro político dado por el gobierno del presidente Abinader frente a Cuba.
Prefiero analizar las consecuencias que conllevarán éstas acciones, desde el punto de vista de las relaciones históricas.
El nacionalismo separatista dominicano del movimiento trinitario de 1843 defiende la independencia por sobre la dominación del imperio, en su esencia liberal. Irónicamente con apoyo de los liberales de la incipiente burguesía haitiana. Los hateros, que por su origen representan el conservadurismo santanista, a su vez respaldan el espíritu anexionista, cuyo carácter es patrimonialista. Así como alguna vez lo fueron los baecistas, por ejemplo. O los Bolos y los Coludos.
Los políticos libero conservadores del sistema presidencialista del sigo 21, Abinader, por ejemplo, no es sino que la continuación del colonialismo hispanico, primero. Una especie de manifiesto del imperio estadounidense, después.
Hijo del sub desarrollo capitalista de pos guerra, el colonialismo anglosajon y las circunstancias geopolíticas que le tocó vivir. De manera que su vocación es anexionista.
Mientras que los independentistas de entre 1861-1865 o los constitucionalistas de 1965 apelan a la defensa de los intereses nacionales, los valores constitucionales, la soberanía, Santana, Báez y Abinader, frente al imperio apelan a la entrega de la soberanía a cambio de privilegios.
Visto así las cosas, lo que se expresa hoy en el gobierno del presidente Abinader, frente a Cuba, Nicaragua o Venezuela, responde al mismo patrón histórico que en su tiempo asumió Hipólito Mejía, al enviar tropas a invadir Irak para asesinar a Sadam Hussein, por ejemplo.
Es la misma postura del golpe de estado de los militares de San Isidro liderados por Wessin. Es la misma postura de Bruce Palmer frente a Caamaño o la que asumió la Embajada de los Estados Unidos frente a Bosch o Trujillo contra Romulo Betancourt. Porque violenta la Constitución, las convenciones de Ginebra y el Derecho Público Internacional.
Sepa América Latina y el Caribe, así como todas las legaciones extranjeras en el país, que la expulsión de 9 diplomáticos cubanos y sus familiares no es un ultimátum del gobierno del presidente Abinader a Cuba.
Es ante todo, una orden ejecutiva del gobierno del presidente Donald Trump de los Estados Unidos.
Una intromisión de la Embajada de los Estados Unidos en los asuntos internos de República Dominicana.
Esa posición extremista del gobierno del presidente Abinader, frente a lo que han sido las armoniosa e históricas relaciones diplomáticas de República Dominicana, en el ámbito internacional, no representan la posición de la sociedad dominicana en su conjunto.
La Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno del presidente Trump de los Estados Unidos y la excecrable posición de su secretario Marco Rubio contra nuestras sociedades, aún cuando hunden en el descrédito los grandes valores de la sociedad estadounidense, no podrán destruir los profundos vínculos de fraternidad del gran pueblo de los Estados Unidos y los pueblos de América Latina y el Caribe. El Gobierno del presidente Abinader coloca al país en una situación de país puente para agredir a otros países vecinos. Participando de forma activa en iniciativas como el Escudo de las Américas, facilitando los aeropuertos de las Américas y de San Isidro, para que militares estadounidenes secuestren al presidente constitucional de Venezuela Nicolás Maduro, o agredir a Cuba, el gobierno del presidente Abinader compromete la soberanía nacional, se hace cómplice de un crimen internacional y viola la soberanía de un estado soberano, siendo pasible en su momento de ser procesado por la Corte Penal Internacional.
Van más de 100 muertos en el Caribe asesinados por el Comandante Sur de los Estados Unidos. Sin una sola prueba. 100 fueron los civiles asesinados por el lanzamiento de misiles en Caracas.
