Irán denuncia a Francia por predicar sobre derechos humanos y respaldar crímenes de EE UU e Israel.

El ministro de Asuntos Exteriores de Irán afirmó que países como Francia deben dejar de sermonear al mundo sobre los derechos humanos.

“Países como Francia deben dejar de dar sermones al mundo sobre los ‘derechos humanos’ y el derecho internacional. Esto constituye una hipocresía flagrante y vergonzosa”, ha subrayado este jueves el canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, en una publicación en su cuenta de X.

El jefe de la Diplomacia iraní ha agregado en su nota que el apoyo de Francia al genocidio perpetrado por Israel en Gaza y los ataques de agresión contra Irán ha destruido lo que este país consideraba su propia “superioridad moral”.

Las declaraciones de Araqchi se produjeron después de que el Ministerio de Asuntos Exteriores francés anunciara que 32 países, entre ellos Francia, el Reino Unido y Canadá, junto con la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, condenaron en una declaración conjunta el uso de la pena capital contra individuos vinculados con el extranjero que participaron en los actos terroristas durante los disturbios en Irán.

En este sentido, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, en una medida injerencista publicó un mensaje en X en referencia a los actos terroristas respaldados por fuerzas extranjeras en enero de 2026 en Irán, en el que alegó que, siete meses después de los “crímenes generalizados cometidos contra el pueblo iraní”, el Gobierno de Irán continúa con el “derramamiento de sangre” mediante el aumento de las ejecuciones.

En su publicación intervencionista, el canciller francés añadió que “esta represión intolerable e inhumana debe terminar, sus responsables deben rendir cuentas y los presos políticos deben ser puestos en libertad”.

A finales del pasado diciembre, las dificultades económicas, causadas y exacerbadas por años de sanciones occidentales, desencadenaron una ola de protestas pacíficas entre comerciantes en Teherán y otras ciudades, las cuales se tornaron violentas el 8 y 9 de enero tras el apoyo político y armamentístico de Estados Unidos e Israel a agitadores y terroristas.

La violencia de los grupos terroristas provocó graves daños a la propiedad pública y privada, con una destrucción generalizada de comercios, instituciones gubernamentales e instalaciones de servicios públicos, y la muerte o heridas de miles de personas, incluidos civiles y fuerzas del orden.

Ante ello, las fuerzas policiales y de seguridad iraníes ampliaron sus medidas en todo el país y realizaron operativos para dar con los agresores e instigadores de los disturbios y, arrestaron a varios cabecillas y confiscado una serie de armas.

Las autoridades iraníes acusaron, con pruebas, a Estados Unidos e Israel de haber organizado estos disturbios. Desde Washington, el presidente Donald Trump, alentó a los manifestantes a apoderarse de las instituciones públicas y amenazó al país con una acción militar. “¡Sigan protestando!, ¡tomen el control de sus instituciones! […] La ayuda está en camino”, escribió a principios de enero el republicano en su red Truth Social.

Posteriormente, en una entrevista concedida al canal 13 israelí, el exsecretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, alabó el apoyo de su país e Israel a los disturbios en Irán, llamando a Washington y sus aliados a aprovechar esa “inusual oportunidad estratégica” creada durante las protestas para seguir ejerciendo una “presión incesante en lugar de vacilaciones diplomáticas” sobre Teherán para derrocar el Sistema de la República Islámica.
HISPANTV

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