Katharsis, el laboratorio del actor y Lorraine Ferrand
Por Arturo López.
Cuando el núcleo que dio orígen a Katharsis Taller Anarco-Teatral se fracturó y dejo de generar productos escénicos, Lorraine Ferrand y quién escribe, seguimos cultivando, entrenando e investigando sobre el cuerpo del actor con jóvenes de la Escuela Nacional de Arte Dramático y otros que no lo eran, lo hacíamos en diferentes espacios, siempre en lugares que nos prestaban, salones del Palacio de Bellas Artes, en las aulas de la nueva escuela, dónde era docente y en lugares a cielo abierto.
Lorraine Ferrand, es la persona que más tiempo ha estado junto a mi, acompañándome en el aula, no como una simple asistente, eso nunca, si no como lo que siempre ha sido una investigadora del trabajo físico del actor. Además, fue la persona que se había echado encima la siglas de Katharsis, cuando todos nos perdimos en la necesidad de subsistir, ella con una voluntad sacerdotal se dedico a mantener la llama viva del Taller Anarco-Teatral en las más terribles condiciones, en un descampado bajo agua, sol y sereno.
Cómo digo al inicio, tras detenerse la labor del espacio de trabajo, los años de acumulación lo dirigimos hacia la población de la Escuela Nacional de Arte Dramático por un lado y por otro a los jóvenes que laboraban con ella en el Parque. En la escuela, creamos una dupla de investigación del Teatro Físico, que aún es la base fundamental de trabajo en dicha institución en lo que se refiere a lo psicofísico.
Sabemos que esto tuvo un comienzo y está ligado a la poética de Katharsis, dónde nuestro interés era investigar lenguajes multidisciplinarios: el cuerpo, la voz, el espacio abierto y el escenario, la plástica, la danza, la performance, el happening, así fue como desde un inicio Bethania Rivera, Mariluz Acosta y yo concebimos el proyecto.

Desde esa «Linea Dura» es desde donde nace El Laboratorio del Actor y podemos decir que el primer resultado de este proyecto fue «EL CHORRO DE SANGRE» de Antonin Artaud, que es una tarea de la materia de Actuación y Entrenamiento Psicofísico 11, del Segundo Año de la ENAD y dónde nos ocupabamos intensamente en el aula y en el patio de la escuela, con el objetivo de dilatar, agigantar la presencia espectacular de los estudiantes-actores.
El programa de clases estaba sustentado en varias fuentes, nuestro acercamiento empirico a Jerzy Grotowski, a la Antropología Teatral del Maestro Eugenio Barba, al entrenamiento que había realizado Bethania Rivera con Guillermo Angelelli y mi trabajo con el Grupo Cultural Yuyachkani y desde luego con lo que habíamos logrado desde un » No saber» en las aulas.
Hubo un término que invadió nuestro lenguaje teatral y era el concepto de «circuito», es una corruptela verbal de la cubania teatral.
Muchos años después, he descubierto que el término «circuito» se refería al Concepto de RASA, que es una compleja categoría estética Hindú, que encontramos en el Natya-sastra «tratado de danza y arte dramático» que data de miles de años y que se traduce como: Sabor o Esencia. José Emilio Bencosme, joven director, Masters en performance Art, titiritero, investigador y animador sociocultural, es quién lo introduce como categoría estética y con sus especificaciones históricas y procedencias en el montaje de: LEAR REY SIN CORONA.
Los RASA es la esencia de toda obra de arte y aún más allá, se considera la esencia del todo y creo que fue introducida en la cultura teatral cubana, por el investigador norteaméricano, Richard Schechner y lo del » circuito» es por la estructura de los desplazamientos que es de una manera secuenciada.
Nuestro primer encuentro con está forma de organizar el espacio dramático lo tuvimos por medio de Claudio Rivera y su Teatro Guloya, luego nos enfrentamos a un taller sobre el tema con Angel «Yeyé» Concepción, que fue profundamente revelador. Tanto Claudio Rivera, cómo Yeyé Concepción, formados en la escuela cubana de investigación teatral.

Más adelante dedicaré un texto a éste tema, pero adelanto que «La Categoría Estética de Los RASA» , no es un simple «circuito o coreografía» es una categoría estética de una increíble complejidad, es una cartografía profunda de las emociones.
Descubrir está fuente para organizar lo dramático y explorar la totalidad del actor resultó fundamental en muchos aspectos: la presencia del actor, el trabajo sobre el equilibrio, el impulso, la dilatación del cuerpo, la relación espacial de los cuerpos, la relación desconocida que generan el encuentro de los cuerpos, la representación, el cuerpo como una emanación de fuerzas poéticas, fueron años de exploración e investigación.
EL CHORRO DE SANGRE, como ejercicio de dramaturgia física o dramaturgia del actor fue uno de los mejores logros que hemos tenido. Trabajar en el espacio abierto era un desafío y a la vez revelador. En la escuela y en nuestra tradición teatral el espacio abierto no ha sido una verdadera urgencia, hemos construido una práctica desde el escenario y esto tiene una razón de ser y es que nuestra escuela fundacional es de allí desde donde se erigió.
Las presencias que vemos, en el citado ejercicio, no fueron trabajadas desde el psicologismo, la teatralidad de estás apariencias nacieron desde un auto tallado, un entrenamiento grupal y otro individual donde cada estudiante-actor, construía y revelaba su estar vivo.
Es un momento donde la influencia del Grupo Cultural Yuyachkani es fundamental en la creación de nuestro lenguaje teatral y donde la categoría del llamado «Actor Múltiple» , es una guía maestra. El entrenamiento diseñado va dirigido a la edificación de un actor para múltiples espacios, un gesto que llene la plaza pública y una aparición que pueda competir con la cotidianidad y su fuerza aplastante, el objetivo era obligar al público a detenerse a mirar ese cuerpo que intervenia en la plaza. Lo de «Actor Múltiple» es mucho más basto y con lecturas más abarcadoras, pienso que amerita un estudio particular.

La presencia teatral alcanzada es una figura altamente física, performatica y danzaria. Sería de mucho valor poder mostrar el proceso de como se fueron armando las secuencias en el espacio, de como establecieron los actores- personajes sus relaciones, de como fueron encontrando la voz y de como se consiguió está dramaturgia física y espectacular. En algún lugar de la videoteca de Oscar Grullón deben estar estos archivos, ya que fue él, el testigo visual de toda nuestra evolución.
El proceso, siempre nos ha dejado una gran satisfacción, por un lado, la cantidad de información y materiales que tenemos en nuestra memoria corporal y por otro, el aprendizaje nuestro está ligado a encontrar cosas en el camino durante el desarrollo.
Por ejemplo, la primera versión de este trabajo estuvo marcada por un rigor físico increíble y lo dirigió Joseph Xulio: actor, coreógrafo y bailarín. Lo que nos llevo a una plasticidad y una presencia rica visualmente, un actor danzante.
Otro aporte singular y ligado a la observación del curso fue la banda sonora, que es una sonoridad que extrajo Esar Simó de la vigilancia del trabajo diario de los estudiantes-actores.
Lo mismo del registro visual que nos aportó Oscar Grullón, es un seguimiento diario, no es un simple llegar un día y hacer tiros de cámara, no, podemos decir que cada uno de estos lenguajes, es una reacción a la presencia, es un diálogo entre partes.
La intervención de los estudiantes-actores en la ciudad es la creación de una totalidad física-plastica-visual-sonora, como si ellos fueran un todo urbano, una performance surrealista.
Finalmente quiero agradecer a los jóvenes de ese entonces y que hoy son figuras del teatro dominicano: Angie Regina, Billy Martin, Licelott Nin, Rafael Morla, Karina Valdez, Santiago Alonzo, Miguel Maldonado, Paloma Palacios y Stuart Ortiz , que se atrevieron a sacar adelante una investigación de altísimo riesgo y de riqueza lúdica.
Dedico éste tardío acercamiento a EL CHORRO DE SANGRE a STUART ORTIZ, ese chico que llegó lobo y crudo… y terminó convertido en un talentoso INTÉRPRETE, que hoy nos deja de una manera brutal, así como llegó!
Bravo STUART, por tu legado de magia y ficción, hasta luego.
Arturo López.
Actor, director, pedagogo e investigador teatral
