La Circunscripción Uno del Distrito Nacional, el corazón de la Fuerza del Pueblo
Por Manuel Martínez.
Hay lugares donde un partido no solo existe, sino que respira. La Circunscripción Uno del Distrito Nacional es, sin exagerar, uno de esos lugares para la Fuerza del Pueblo.
No es casualidad. En esta demarcación se concentra una parte importante de la clase media alta capitalina, un electorado exigente, informado y decisivo, que observa, analiza y espera resultados. Que la organización haya logrado construir aquí una de sus estructuras más activas y sólidas dice mucho del trabajo que se ha venido realizando.
Al frente de esa fortaleza están Manuel Paulino y el doctor Daniel Beltré, acompañados por un amplio equipo de dirigentes y compañeros cuya entrega resulta difícil resumir en una lista. Son muchos, y precisamente por eso sería injusto mencionar a unos y dejar fuera a otros.
Lo importante es reconocer que detrás del dinamismo de esta circunscripción existe un colectivo que trabaja, organiza, convoca y se moviliza de manera permanente. Son ellos, desde distintos espacios y responsabilidades, quienes mantienen encendido el movimiento de una estructura que no parece dispuesta a detenerse.
La prueba está en la calle. Las jornadas de afiliación de nuevos miembros realizadas en San Carlos, Manganagua, el barrio 30 de Mayo y, más recientemente, en los sectores Ensanche La Paz y Mata Hambre, no son simples actividades protocolares.
Son la expresión concreta de una organización que sale al encuentro de la gente, escucha, conversa, incorpora nuevos miembros y fortalece su presencia territorial.
Cada afiliación representa mucho más que un nombre incorporado a un registro: es una persona que decide confiar en una propuesta política y sumarse a un proyecto.
Pero el verdadero valor de estas jornadas está también en lo que ocurre detrás de ellas. Para que una actividad política tenga continuidad hace falta organización, disciplina, planificación y, sobre todo, compañeros dispuestos a trabajar sin esperar necesariamente reconocimiento.
La política tiene escenarios visibles, pero también tiene una enorme cantidad de trabajo que ocurre lejos de las cámaras, de los micrófonos y de las publicaciones. Es precisamente ahí donde una estructura demuestra de qué está hecha.
Mi propia experiencia dentro de la Fuerza del Pueblo me ha permitido observar ese proceso desde diferentes momentos.
Soy miembro de Fuerza del Pueblo desde el primer día de su fundación y, por mi dirección, pertenezco a la Circunscripción Uno desde ese mismo momento. Mi simpatía por el doctor Leonel Fernández viene de mucho antes: desde 1996 he votado siempre por él. Ha sido el único presidente por quien he votado en mi vida.
Durante una primera etapa, mi participación estuvo vinculada principalmente a mi experiencia profesional como comunicador visual. Desde mi posición de vicesecretario fui haciendo aportes relacionados con la comunicación, pero también compartiendo ideas, inquietudes y propuestas sobre la manera de comunicar y proyectar políticamente al partido.
Hace casi tres años, sin embargo, comencé a involucrarme de lleno en el trabajo político de la circunscripción.
Una orientación del doctor Daniel Beltré me llevó a participar de una manera más orgánica, más cercana a la dinámica cotidiana de la estructura.
Y ese acercamiento me permitió comprender algo que desde fuera puede resultar difícil de apreciar: una organización política no se sostiene solamente por sus dirigentes. Se sostiene por la voluntad de sus compañeros de hacerla funcionar.
Son ellos quienes llegan antes, quienes llaman, quienes organizan, quienes recorren los sectores, quienes acompañan las actividades y quienes, muchas veces sin que nadie los vea, mantienen en movimiento toda la estructura.
La formación también ocupa un lugar importante dentro de esta dinámica.
La Circunscripción Uno ya cuenta con su Escuela de Formación Electoral y su Escuela de Formación Política, espacios destinados a preparar y fortalecer a sus miembros para el trabajo político.
A estas iniciativas se suma ahora la próxima inauguración de la Escuela de Formación Digital, una propuesta que incorpora una dimensión indispensable para la política contemporánea: el conocimiento y aprovechamiento de las nuevas tecnologías como herramientas de organización, comunicación y participación.
Ese esfuerzo de formación revela una visión que va más allá de la coyuntura electoral.
Una estructura política que forma a sus miembros está pensando en el futuro. Está creando capacidades, desarrollando liderazgo y preparando personas para asumir responsabilidades.
En tiempos en que muchas organizaciones se concentran exclusivamente en la movilización inmediata, apostar por la formación constituye una señal de madurez política.
Y todo este trabajo tiene, naturalmente, un horizonte.
La Fuerza del Pueblo se prepara para una nueva etapa y la candidatura del doctor Leonel Fernández de cara al 2028 representa para buena parte de esta militancia una referencia clara hacia la cual orientar esfuerzos.
Pero el valor de la Circunscripción Uno no está únicamente en una elección futura. Está en la construcción cotidiana de una organización capaz de llegar a ese momento con una estructura fortalecida, con nuevos miembros, con dirigentes preparados y con una militancia cada vez más activa y consciente políticamente hablando.
Por eso, reconocer el trabajo de la Circunscripción Uno no debería entenderse como un simple acto de cortesía política.
Es reconocer a quienes han decidido dedicar tiempo, energía y voluntad a construir una organización desde abajo: desde los barrios, desde las reuniones, desde las jornadas de afiliación y crecimiento, y desde los espacios de formación.
Es reconocer a los compañeros que sostienen el trabajo cuando no hay reflectores y que entienden que la política también se construye con constancia.
La Circunscripción Uno no es solamente una demarcación dentro de la Fuerza del Pueblo.
Es una estructura que se mueve, que aprende, que incorpora, que forma y que crece.
Y cuando una estructura logra mantener ese nivel de actividad, disciplina y compromiso, deja de ser simplemente una parte del partido para convertirse en una de sus principales fuerzas de impulso.
Tal vez por eso la imagen del corazón resulta inevitable.
Porque un corazón no se reconoce únicamente por su tamaño, sino por su capacidad de mantener en movimiento todo aquello que depende de él.
Y en la Circunscripción Uno del Distrito Nacional hay algo que no se ha detenido: el trabajo, la organización, la militancia y la voluntad de avanzar.
Es, sencillamente, un latido poderoso.
Manuel Martínez
Profesor Universitario
Magíster en Comunicación Visual
