La cocaína: el nuevo pretexto
Por Fidel Soto Castro
*“El mercado de la cocaína en los Estados Unidos es tan grande que sólo allí se consumen más drogas que todos los países del mundo a pesar de que su población es apenas el 5 por ciento de la mundial”.*
(Juan Bosch, “La Cocaína en la política norteamericana”. Revista Teoría y Acción, año 9, No.99, junio de 1988. Pág. 479).
Hace 37 años el profesor Juan Bosch, analizó en un breve artículo, publicado en la Revista Política: Teoría y Acción, las razones del fracaso de la lucha del gobierno estadounidense contra las drogas. Ese fracaso ha sido continuo. Décadas pasan y se sigue una política equivocada, tolerante y cómplice de ese terrible flagelo.
El Pentágono, usa esa supuesta lucha, como pretexto para continuar su política de rapiña, conspiración e intervención en varios países del hemisferio. Uniendo dos pretextos: Droga y terrorismo, se abalanzan con furia y desdén sobre varios países ubicados fuera de su órbita política. Venezuela ha sido escogida para los fines violatorios del derecho internacional.
En el artículo citado, el profesor Juan Bosch explicó las causas y condiciones que generaron la creación del mercado de la cocaína en los Estados Unidos con estas palabras:
*“La creación y la expansión del mercado de la cocaína fue producto de una actividad o método desarrollado por los traficantes al darse cuenta de que tenían un mercado factible de tomar, reproducir y expandir, porque las autoridades de ese país permitieron que los traficantes proporcionarán a niños de edad escolar, gratuitamente, cantidades de cocaína que eran mínimas para no provocar alarma, pero suficiente para hacer de tales niños consumidores de la droga de por vida. Las noticias de ese crimen se esparcieron por todas partes, pero nadie se ocupó de perseguir a los autores de tal monstruosidad, y el resultado del trabajo de los traficantes de la cocaína prosperó al ritmo al que crecían los niños enviciados y en las cantidades de amigos y relacionados de esos niños que cuando llegaron a ser jóvenes propagaban las falsas bondades del polvo maldito”.*
(Ibid. Pág. 479)
Tomar como arma política la supuesta lucha contra las drogas para intervenir y derrocar gobiernos, es de suma gravedad, porque la lucha real y efectiva debe hacerse en el mismo territorio en que se mantiene el mercado interno de ese país. La señal que están enviando tanto a los traficantes como a la amplia franja de consumidores de cocaína es de que el mal está en la sábana y no en el paciente. Si se analiza lo sucedido en Afganistán, después de la ocupación militar de los Estado Unidos, veremos cómo bajo el dominio de los talibanes la producción y tráfico de heroína llegó a su nivel más bajo, y durante la ocupación del Pentágono, se elevó a un nivel escandaloso. Podemos concluir en que el interés no es acabar con el consumo, sino controlarlo y utilizarlo en su táctica geopolítica con propósito de dominio y avasallamiento.
La utilización del tráfico de estupefacientes con fines políticos contra la revolución sandinista fue denunciado en el año 1997, por el periodista estadounidense Gary Webb, en una serie de reportajes, titulada Dark Alliance (Alianza Oscura). Lo más extraño es que tales denuncias fueron atacadas por las grandes corporaciones de la prensa norteamericana en campaña de negación y desprestigio de tan importante contenido.
En 1986, dos años antes del artículo del profesor Juan Bosch, el senador Jhon Kerry, publicó un informe bajo el título: “Drogas, aplicación de la ley y política exterior”; en el que se describen las operaciones secretas contra Nicaragua y las relaciones con Panamá, Haití, las Bahamas y otros países involucrados en el narcotráfico. En dicho informe de 1,166 páginas, se explica con detalle el conocimiento y la tolerancia de los Estados Unidos con el narcotráfico y su uso en nombre de la seguridad nacional. Ese informe de Kerry, pasó sin pena y sin gloria, a pesar de que denunciaba todo lo relacionado con las drogas para financiar a los llamados “contras” para derrocar al gobierno de Nicaragua. Se destacan las palabras del senador: “En nombre del apoyo a la contra, se abandonó “la responsabilidad que tiene nuestro gobierno de proteger a nuestros ciudadanos de todas las amenazas a su seguridad y bienestar”. La utilización de personajes del desplazado gobierno de Somosa es descrita en un trabajo del periódico Mercury News, en el que se menciona a tres criminales de carrera Ricky Ros, Oscar Danilo Brandon y Juan Norvin o Meneses Cantarero. Los tres ligados estrechamente a Somosa y a la Contra. Utilizaron las drogas para sostener la lucha contra el gobierno sandinista.
(Leer: Anatomía de una historia: El crack, los contras y la CIA. Peter Kornbluh. De Journalism Review (enero- febrero de 1997).
El fracaso de esa lucha está dentro de la táctica de “amagar y no dar”, con el agravante de tomar ese mal como instrumento político en brutal convencimiento a su pueblo, sin tomar en cuenta que cuando, Juan Bosch escribió su artículo, citó a la firma encuestadora William F. Buckley Jr. en la cual se determinó que alrededor de “90 millones de estadounidenses han experimentado con drogas”, por tal razón, Bosch calculó que la mitad de esa cantidad debían ser consumidores, lo que supone *“un mercado seguro y rico para los traficantes de cocaína”. Por eso afirmó que “La existencia de ese fabuloso mercado de compradores de cocaína tiene anonadado a los políticos y funcionarios públicos norteamericanos a tal punto que no aciertan a darse cuenta de que el mal no está en la sábana sino en el enfermo, como dice un conocido refrán de nuestra lengua, y el enfermo en este caso es el pueblo estadounidense que se ha habituado a ingerir cocaína para amenguar las fuertes tensiones a que está sometido, tensiones que son por el tipo de sociedad en que vive”.*
(Ibid. Pág. 478).
La solución a la tragedia que vive el pueblo estadounidense es expresada por Bosch, señalando que sólo con la destrucción de ese mercado, es que se puede resolver, y eso, está en las manos del gobierno de los Estado Unidos, no de ningún otro país.
*“Si aniquila hasta llevarlo a su desaparición el mercado consumidor de la droga, que está formado por millones de ciudadanos norteamericanos el gobierno de Estados Unidos no tendría necesidad de pedirle al Pentágono que le haga la guerra a los que llevan la cocaína a su país porque en el mundo capitalista sólo se exponen a perder dinero los tontos y los que no conocen los hábitos comerciales que se aplican lo mismo para hacer negocios vendiendo alimentos que vendiendo drogas”.*
(Ibid. Pág. 480)
Y puntualiza:
*“En el tratamiento del problema de la cocaína el gobierno norteamericano viene cometiendo errores desde hace tiempo. El primero de esos errores fue no cortar en seco la creación del mercado de la droga cuando empezó a ser creado enviciando a niños escolares de las ciudades más importantes del país; el segundo ha sido tolerar el mantenimiento y la expansión de ese mercado que era fácil de disolver con la aprobación y aplicación de una ley severa que llevara a presidio a toda persona sorprendida haciendo uso en territorio de Estados Unidos de la droga maldita llamada cocaína, y para localizar a los violadores de esa ley el Estado norteamericano dispone de excelentes servicios policiales”.*
(Ibid. Pág. 481)
Pero es más importante para los ejecutivos de Washington, hacer una guerra y mantener al mundo en olvido para ocultar los fines verdaderos y la masacre contra el pueblo palestino. La falsedad se demuestra al mundo ahora mismo, porque al momento de escribir este artículo se recibe la siguiente información: “Juan Orlando Hernández: quién es el expresidente de Honduras que será indultado por Trump y por qué la justicia de EE. UU. lo acusó de convertir a su país en un “narcoestado” …: “Pavimentó una autopista de cocaína hacia EE. UU., protegido por ametralladoras”, afirmaron los fiscales que lo procesaron».

