La Dinámica de la Ocupación Provocación, Incumplimiento y Desplazamiento
Por Luis Fidel Escalante.
La realidad actual en los territorios palestinos marcada por la violencia sistemática, el ataque a campamentos de refugiados en zonas teóricamente seguras como Al Mawasi y la constante expansión de los asentamientos no debe entenderse como una serie de incidentes aislados o un ciclo accidental de violencia. Al analizar la evolución histórica del conflicto, se hace evidente la existencia de una estrategia geopolítica deliberada:m. Esta es la ejecución de un proyecto de control e ingeniería territorial cuyo objetivo último es la asimilación progresiva de la tierra y la desarticulación de cualquier posibilidad de un estado palestino soberano.
Es la provocación calculada como herramienta política. Uno de los patrones más claros en la conducta de la fuerza ocupante es la creación de pretextos mediante provocaciones calculadas. La estabilidad y la paz duradera contradicen el objetivo de la expansión territorial. Por lo tanto cuando se consolidan periodos de calma o treguas que podrían derivar en una negociación política real o en el reconocimiento internacional de Palestina, se activan mecanismos de presión.
Estas provocaciones, que van desde el endurecimiento de bloqueos económicos y restricciones extremas hasta incursiones militares y demoliciones de hogares, buscan deliberadamente generar una reacción de la resistencia palestina. Ya cuando se obtiene esa respuesta, la fuerza ocupante la utiliza ante la comunidad internacional como la justificación necesaria para desplegar ofensivas militares a gran escala y son presentadas bajo la narrativa de la «defensa», pero el efecto real es el desgaste de la infraestructura civil y el control de más territorio.
Hay un historial de rupturas que lleva al fraude de los acuerdos. El quebrantamiento de los compromisos adquiridos es un pilar fundamental para mantener este statu quo de ocupación. Desde una perspectiva estructural, el proceso comenzó con el diseño mismo de los Acuerdos de Oslo que fragmentaron Cisjordania en zonas y permitieron a Israel retener el control absoluto de las áreas más ricas en recursos y tierras cultivables. Lejos de ser un camino hacia la paz, la firma de acuerdos ha funcionado como una pantalla temporal para congelar el avance diplomático palestino mientras los asentamientos coloniales se triplicaban de forma ilegal en el terreno.
Este patrón de incumplimiento se extiende hasta la actualidad. Las miles de violaciones documentadas a los altos al fuego y treguas acordadas demuestran que los compromisos bilaterales son ignorados sistemáticamente cuando interfieren con los objetivos militares o de colonización. Romper una tregua mediante operaciones selectivas o bombardeos estratégicos permite mantener a la población bajo un estado de emergencia perpetuo que impidiendo cualquier tipo de normalización social o institucional en Gaza y Cisjordania.
El costo humanitario es consecuencia del diseño del desplazamiento. El sufrimiento de la población civil no es un daño colateral imprevisto sino la consecuencia directa de una política de presión absoluta e insostenible. Los ataques contra la población desplazada que se refugia en tiendas de campaña en Jan Yunis evidencian que no existen zonas seguras reales. Al destruir de manera sistemática los medios de subsistencia, los hospitales, las redes de agua y la infraestructura básica, se busca forzar el desplazamiento de la población originaria por la vía de hacer la vida materialmente imposible en su propia tierra.
El avance de este proyecto colonial e ilegal en Cisjordania, que hoy busca abiertamente la anexión formal de territorios con el respaldo de potencias aliadas se sostiene gracias a un blindaje diplomático internacional. El uso constante del veto en los organismos internacionales y la inacción de la comunidad global otorgan a la fuerza ocupante una impunidad total para ignorar el derecho internacional. Lo que el mapa actual refleja no es una frontera en disputa, sino el resultado de un proceso histórico de desposesión continua frente a un pueblo que se niega a entregar su tierra.
(Imagen creación gráfica de REDFISH)
