La falsedad de ser y estar (2)
Por Joaquín Castillo.
Hemos escuchado y leído acerca de la frase de que NO SON TODOS LOS QUE SON NI TODOS LOS QUE ESTÁN. Así es, en la izquierda hay muchos miembros, simpatizantes y amigos cuyo espíritu revolucionario es auténtico, pero muchos también han resultado falsos con el transcurrir del tiempo. Algunos han tomado la efervescencia de la lucha de los oprimidos contra la opresión y la represión de los organismos del Estado para mostrar su simpatía con la lucha frente a las injusticias y hasta han demostrado niveles de entusiasmo que han llamado la atención de las masas, provocando en estas fe en tales demostraciones que han permeado liderazgo que se desvanece conforme el sistema opresor desenvaina las formas de compra de conciencia.
En tiempo de flujo revolucionario, los movimientos populares logran la participación de un mayor número de personas que se identifican con la causa de los oprimidos por la justicia, espacio que coincide con la falta de oportunidades para aquellas personas pertenecientes a los sectores económicamente medios que pueden encontrar espacio de liderazgo político en las organizaciones obreras, estudiantiles y demás necesitados, a veces carentes de carisma y el verbo atrayente y necesario para el movimiento poder avanzar y ser notado.
En tiempo de reflujo es cuando la situación represiva más difícil para el movimiento revolucionario y popular arrecia; hay que tener firmeza para no doblegarse, poniendo a prueba el espíritu auténtico de perseverancia, arrojo, sinceridad y firmeza frente al enemigo de clase, la burguesía oligárquica, como ocurrió en las décadas de los años 70 y 80, cuando decenas de camaradas y personas indefensas fueron asesinadas por sus compromisos en la lucha por los derechos de igualdad, base de la justicia y donde se anida la verdadera libertad al disfrutarla.
En diferentes naciones del mundo, se implementó la política de TIERRA ARRASADA, diseñada en el hoy nombrado DEPARTAMENTO DE LA GUERRA de Washington contra el movimiento revolucionario internacional (llámese comunista) y por medio de la cual las élites en el poder soltaron a los agentes del crimen de sus servicios de seguridad, como la CIA, a impartir órdenes de exterminio contra los revolucionarios, dentro de los que perdieron la vida decenas de dominicanos dentro y fuera de la nación, como fueron Otto Morales, Guido Gil y otros en el país; Maximiliano Gómez y Miriam Pinedo, en Brusela, hechos dirigidos por el régimen oprobioso dirigido por Joaquín Balaguer. Esas condiciones abrieron la puerta para identificar la firmeza de los fieles defensores de los intereses de los oprimidos, paralelamente a quienes demostraron sus simples protagonismos y hasta la traición a la causa de la clase obrera y demás trabajadores.
Hoy día, no es difícil identificar a las personas y los grupos o partidos que defienden los intereses de los más necesitados, si partiendo de las experiencias del pasado y a partir de la historia; además, si se analiza el comportamiento y posturas de los actores frente a los acontecimientos nacionales e internacionales, particularmente mirando la situación en los centros de contradicciones como en las aguas del Caribe y el imperialismo estadounidense respecto a Venezuela, la postura del gobierno dominicano, los medios informativos, figuras políticas y públicas. El genocidio de Israel contra el pueblo palestino tampoco, y mucho menos debe obviarse como pretende el gobierno dominicano, demostrando su actitud de títere del imperialismo, indignidad compartida con los gobiernos más retrógrados de América Latina y el mundo.
Precisamente, son los gobiernos que diseminan los prejuicios con la demonización que hacen los medios corporativos de difusión del pensamiento, los que han confundido las mentiras acerca del socialismo y el comunismo, intentando culpar de los actos perniciosos, abusos de todo tipo, incluyendo el odio, los vicios y acciones criminales contra personas y poblaciones enteras que el capitalismo e imperialismo causa a quienes luchan desde hace más de un siglo por la transformación de tantas injusticias en el mundo.
El socialismo es el terreno donde se siembra para cosechar el fruto de lo producido en la primera etapa de dos procesos de desarrollo económico, político y social, que culmina cuando se inicia la segunda, llamada comunismo; no ha existido en tiempo moderno, tiene como base el fin de la explotación del hombre por el hombre, estableciendo la igualdad y la equidad en y de derecho, base real de la justicia y expresión de la verdadera libertad. Es inconcebible ante los prejuicios esparcidos por el capitalismo, negador del pensamiento y razonamiento crítico e investigativo en la búsqueda de la verdad que las ciencias revelan. El capitalismo se niega a desaparecer como sistema y es por eso que confunde y ataca a los que intentan el cambio estructural del mismo, cuya base es la desigualdad, el enriquecimiento de la minoría insaciable y egoísta, mientras quienes son los creadores de la riqueza de toda la sociedad viven en la miseria y alienación.

