La historia de cómo el clientelismo se volvió sistema de seguridad social.
Por Elizabeth Parada.
En principio, la Cruzada del Amor (1966-1978), no era un programa social. Era caridad personal del presidente Balaguer.
Balaguer en persona regalaba fundas, ataúdes, medicinas, sillas de ruedas en su casa.
La «Cruzada del Amor» de Enma Balaguer en Navidad consistía en reparto de juguetes y comida.
Su lógica consistía en mostrar la generosidad personal del caudillo. No había padrón, no había derecho. Era dádiva. Quienes respaldan el aparato para militar neo trujillista o estaban en la proximidad del local del Partido Reformista a empujones obtenían su caja de alimentos crudos.
El Presupuesto de estas actividades provenía de la Presidencia y de donaciones de empresarios Constructores.
Luego, se crea INESPRE para vender comida barata. Balaguer lo usa para reparto.
Los Comedores Económicos implicaba comida cocinada a 1 peso. Era el gran programa de asistencia social de los gobiernos del PRD y de Balaguer en los 90s. Seguía siendo caridad, pero ya institucionalizada.
Entre 1996-2000, el presidente Leonel Fernández crea un Programa de Asistencia Social desde la Presidencia, aún cuando dadas las circunstancias de pobreza multidimensional el Estado continúa repartiendo fundas.
En el primer intento focaliza la entrega con tarjeta de cartón de INESPRE.
El economista Van Elder Espinal nos relata: «El proceso de modernización llega con LA TARJETA SOLIDARIDAD qué se convierte en una transferencia institucional».
Entre los años 2004-2008 Leonel Fernández convierte la tarjeta Solidaridad en Sistema. Crea el Gabinete Social, ADESS, SIUBEN.
Los divide en 3 programas. Comer es Primero: RD$700 para comida.
Incentivo a la Asistencia Escolar (ILAE).
Bono Gas y Bono Luz.
Según Espinal: «Ya no es reparto de funda, es tarjeta de débito del Banreservas». En esta fase se trata de vincular al colmado con el verifone. Por primera vez el Estado sabe quiénes reciben los beneficios, dónde residen, cuánto ganan quienes la recibieron. Es decir, SIUBEN censa el mapa de la pobreza.
En 2004, 200 mil familias. En 2012, 800 mil familias.
Entre 2012-2020 Danilo Medina la expande y le cambia nombre a PROSOLI / Quédate en Casa.
El mismo plástico, más dinero: Comer es Primero sube a RD$1,650. Añade Progresando con Solidaridad e instala las visitas domiciliarias.
En el conversatorio Van Elder Espinal nos relata que «en el año 2020 llega la pandemia COVID: de 800 mil se dispara a 1.5 millones de hogares con «Quédate en Casa», RD$5,000.
Luego con Abinader se promueve la TARJETA SUPÉRATE. Es el mismo sistema con otro nombre, más dinero y sin ningún tipo de regulación ni control administrativo.
Se unifican todos los programas en SUPÉRATE: RD$1,650 de Aliméntate (antes Comer es Primero), Bono Gas RD$470, Bono Luz, Bono Aprende y Avanza.
Se DIGITALIZA la entrega mediante un chip de Banreservas sin padrón, sin cédula de identidad y mediante un carácter aleatorio.
Entre 2021-2024, 1.5 millones de familias. En 2026, 1.7 millones.
El nuevo método de reparto dejó fuera a las iglesias cristianas y a la junta de vecinos como distribuidores y dejó dentro a mucha gente que no necesita pero que está bien censada, y fuera a mucha gente que necesita pero no tiene cédula al día.
Mas adelante se crea ADESS que fue la clave de la institucionalizacion de los programas sociales. Sin ADESS no hay Tarjeta Solidaridad, ni Supérate, ni Bono Gas.
La Administradora de Subsidios Sociales fue creada en 2004 por el decreto 1554-04 del gobierno del presidente Leonel Fernández, dentro del Gabinete de Política Social.
Antes de ADESS, cada institución repartía: El Plan Social daba fundas. Los Comedores Económicos repartirán comida. INESPRE vendía pollo barato. Nadie sabía quién recibía qué, había gente con 3 ayudas y gente con ninguna.
En principio, ADESS era una oficina que pagaba con cheques. Luego se convierte en una entidad financiera casi como un banco: manejaba RD$ 45,000 millones al año. Entonces paga 1.5 millones de tarjetas Supérate, Bono Gas, Bono Luz, Bono Navideño, etc.
Tiene contrato con Banreservas y Visa: cada tarjeta Supérate es una Visa débito que ADESS recarga cada mes.
El invitado a los Diálogos del Observatorio redsocialcodi.com Van Elder Espinal nos explica que «los programas sociales evolucionan de reparto político a padrón técnico (SIUBEN – ADESS). Se da inicio a la
La institucionalización es esta división del trabajo».
SIUBEN da seguimiento, censa.
ADESS, mediante mecanismos de seguridad instala la transmisión de fidelidad. Ya en esta fase no decide el diputado quién cobra, decide el algoritmo de SIUBEN. En la práctica hasta entonces todavía se cuelan políticos metiendo gente al SIUBEN.
Para superar esa fase se irá de la entrega manual al sistema auditado automatizado
Institucionalizando el proceso. Ello significa que con Base de datos única de beneficiarios los contratos con colmados incluyen verifone (Red de Abasto Social – RAS), Auditoría del Banco Mundial y BID.
Se realiza el Cruce de información con la JCE (si el beneficiado fallece no cobra), con TSS (si tienes trabajo formal con salario alto, se excluye al beneficiario).
Antes si moría la abuela otros seguían cobrando la tarjeta. Ahora ADESS cruzó información con la JCE cada 3 meses y bloqueaba la cuenta.
Hoy ADESS es infuncional. Es la plataforma de políticas clientela que el gobierno del presidente Abinader utiliza para cualquier subsidio rápido.
Bono Navideño, ADESS lo paga.
Bono de Emergencia por lluvia, ADESS lo paga.
Bono a motoconchistas, a choferes, a estudiantes, todo por ADESS.
Por eso el director de ADESS es más poderoso que muchos ministros. Controla la llave del dinero directo.
Se volvió una política clientela y financiera en la cual el dirigente comunitario, la iglesia, la junta de vecinos ya no reciben los beneficios.
Y mucha gente de La Puya, de Gualey, no tiene cédula, que no tiene dirección con calle, no sabe usar la tarjeta Visa. El desmonte gradual del sistema eliminó la institucionalidad para generar la informalidad del reparto.
La des- institucionalización de ADESS produjo una regresión tal que retornamos al político que entrega la funda en la mano. Ahora el sistema deposita en una tarjeta si el sistema cree que eres pobre. Sin ningún tipo de rigor, anualmente se destinan unos 28 mil millones de pesos.
En los gobiernos de Leonel Fernández (1996-2000, 2004-2008, 2008-2012) se redujo la corrupción en general diseñando un sistema para reducir el reparto de fundas y ayudas.
Hasta el año 2004 el Plan Social compraba fundas a empresas de amigos, a sobreprecio, sin licitación. No había padrón. Un dirigente político medio llevaba lista de 500 personas de su barrio, pero 200 eran inventadas, cobraba él las fundas y las vendía en los colmados.
La duplicidad se verificaba en familias que recibían fundas de alimentos crudos del Plan Social, del INESPRE y de la Primera Dama.
No había forma de auditar. Era efectivo y funda física.
En los gobiernos de Leonel Fernández se implementan los seguros de administración para con el BID y el Banco Mundial reducir los escapes.
SIUBEN en 2004 instala el
Censo de pobreza con ficha técnica, no lista del político. Se forman recursos humanos tipo Visitadores con tableta que van casa por casa. Supervisan techos, pisos, neveras. Se clasifica ICV a partir de Índice de Calidad de Vida. Si el beneficiario clasifica ingresa al programa. Si no, no. Eso quitó el poder al político clientela para inventar beneficiarios.
En 2024, ADESS ya no se paga en efectivo ni en funda de alimentos. Se paga por tarjeta Visa débito Banreservas que solo ADESS puede recargar. Cada compra si el colmado cobra sin vender, queda huella. Eso redujo el robo directo.
La Red de Abasto Social (RAS) dirigida exclusivamente para los colmados registrados con verifone podían cobrar en Solidaridad).
Los Cruces automáticos se instalan
desde 2008. Para entonces ADESS cruza información con la JCE.
En el TSS si entras a un trabajo formal con buen salario, excluyen a quienes no lo necesitan.
Se crean las siguientes Condicionalidades:
Para cobrar ILAE y Bono Escolar había que llevar al niño a escuela y al centro de salud. Había que presentar constancia. Eso evitaba beneficiarios fantasma.
De acuerdo al economista Van Elder Espinal » el estudio del Banco Mundial de 2010 explica la filtración (gente no era pobre cobrando) bajó de 60% con fundas a 30% con tarjeta».
Es decir, el robo de fundas casi desaparece porque ya no hay fundas.
En la actualidad, los Contratos de ADESS con empresas de tecnología por miles de millones se verifican sin transparencia.
⚡️ redsocialcodi.com
La Tarjeta Solidaridad no fue solo una tarjeta para comprar comida. Fue una herramienta que convirtió la ayuda social en política pública permanente. No era un regalo del presidente de turno. Ahí está la diferencia con la Cruzada del Amor de Balaguer o con la tarjeta Supérate de Abinader.
Garantizó el DERECHO, no la dádiva. Con la Tarjeta Solidaridad, si SIUBEN censaba al pobre el Estado debía cumplir con sus obligaciones. Está en decreto, en presupuesto, auditado por BID. No importa si eres peledeísta, perremeísta o de nadie. Pasó de favor político a derecho condicionado. Eso es política pública.
Solidaridad garantizó la FOCALIZACIÓN. Que a los beneficiarios llegarán sus derechos adquiridos y a quienes realmente necesitaban se beneficiarán.
Antes de Solidaridad, la política social era a ciegas. Con SIUBEN y la Tarjeta Solidaridad se sabía a ciencia cierta cuántos pobres existían. (ej: 42% hogares en pobreza moderada).
Se sabía dónde viven (mapa de pobreza por barrio).
Se sabía lo qué necesitaban (si no tiene agua, si el niño no va a escuela).
Con esa herramienta el gobierno podía crear otras políticas públicas: dónde colocar una escuela, dónde construir un hospital. La tarjeta fue la excusa para censar el país entero por primera vez.
Garantizó CONDICIONALIDAD pues obligó al Estado y a la familia a cumplir derechos.
Para seguir cobrando el Bono Escolar (ILAE), había que enviar al niño a la escuela con 85% asistencia y llevarlo a chequeo médico. Si no, suspendían. Eso garantizó política de educación y salud. Miles de niños de Gualey y La Puya volvieron a escuela porque la madre perdía RD$700 pesos.
Para pagar, el Estado tenía que tener escuela funcionando y centro de salud abierto.
Si no hay escuela en Cristo Rey, ¿cómo exiges asistencia?
Entonces el gobierno se vio obligado a invertir en escuelas y UNAPs para que la tarjeta funcione. La tarjeta empujó al Estado a cumplir.
Garantizó TRANSPARENCIA y Presupuesto pues anteriormente, el Plan Social compraba sin saber cuánto iba a gastar, dependía de donaciones.
Con Solidaridad, ADESS tiene que presupuestar cada año: 800 mil familias x RD$1,650 x 12 meses = RD$15,840 millones.
Las obligaciones se encontraban explicitas en el Presupuesto Nacional aprobado por Congreso. No se podía desviar fondos porque el Banco Mundial auditaba. Eso es política pública institucionalizada, no caja chica.
Garantizó CONTINUIDAD entre gobiernos.
Ningún presidente la quitó, porque ya no era programa de un presidente, era derecho adquirido de 1.5 millones de familias. Quitarla es suicidio electoral. Eso es la mejor garantía de política pública: que sobreviva al político que la creó.
Es por eso que organismos internacionales dicen que Solidaridad es la política pública más exitosa de RD en los últimos 50 años. No por el dinero (RD$1,650 que no saca a nadie de pobreza), sino porque creó un sistema donde Estado y familia pobre tienen contrato.
El problema hoy es que las autoridades del gobierno del presidente Abinader debilitaron el contrato social. Antes exigían asistencia escolar, ahora no se verifica. Se volvió solo transferencia de dinero, sin empujar educación y salud como al inicio.
