Los Centros De La Guerra. (12)
Por Joaquín Castillo.
Uno de los grandes éxitos obtenido por el capitalismo en la lucha económica, política y social, ha sido lograr anestesiar a los esclavos modernos para que estos defiendan los intereses de sus opresores en contra de los propios durante un largo periodo de tiempo, logrando que parezca como falso el proverbio según el cual NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS NI CUERPO QUE LO RESISTA. Ese proverbio puede reflejar la realidad solamente para el que logra sobrepasar ese factor de tiempo, solamente para asegurar que sea una realidad, comprobando que es una mentira que parece verdad para el que está dispuesto a esperar MILAGROS, porque es que la explotación y sufrimientos de los explotados en el capitalismo lleva más de 600 años, para solamente referirnos a ese modo de producción.
El capitalismo imperialista que domina el mundo y que en su ambición, la élite, no solamente se apropia de las riquezas generadas por la mayoría trabajadora para todos, sino que imprime en la psicología de los mismos explotados, la cultura de dominar a los propios correligionarios y hermanos de clase, convirtiéndolos de víctimas en victimarios que reproducen la explotación, siguiendo la dinámica de ser unas piezas más del engranaje del sistema. Aunque eso tiene su fin, dadas las condiciones de desarrollo y el fin del proceso de producción en una determinada fase, es tortuoso y doloroso el camino. Sin embargo, todo tiene un comienzo, desarrollo, fin y transformación.
El sistema capitalista no es una excepción a la ley natural del cambio de las cosas, como tampoco lo es la desaparición del imperialismo, una categoría histórica que indica el cambio cualitativo del sistema explotador, depredador y genocida de la naturaleza y de la humanidad.
Los ejemplos que dan testimonios del pernicioso y criminal sistema actual, lo podemos palpar, más atrás en la historia con los exterminios de la guerra llevadas a cabo en la colonización en África, Asia y América por los supremacistas europeos, que creyendo ser la raza superior, han exterminado a millones de seres humanos, para ellos, inferiores, en nombre de la Biblia y por mandato divino, ignorancia que justifica su ambición y egoísmo desmedido. Con eso, los sionistas del Estado de Israel, intentan justificar el exterminio del pueblo palestino, apoderándose de las riquezas y recursos de los demás países, detrás de cuyas injusticias está el imperialismo de Estados Unidos, hoy dirigido por el señor Donald Trump y su gabinete administrativo.
Los pretextos enarbolados acusando, primero al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moro y ahora, para cuando ya el señor de la Casa Blanca y su gabinete quedaron desmentidos de las acusaciones de narcotraficante del gobierno, acusa a Gustavo Petro y a Colombia de lo mismo, acusaciones que no tienen sustancia, toda vez que el objetivo de la administración imperialista lo que busca es apoderarse de los recursos de Venezuela y de la misma Colombia, tras buscar apoderarse del poder político, sustituyendo a ambos mandatarios con los traidores y títeres que no faltan, como María Corina Machado y el MATARIFE de Álvaro Uribe.
Demás no está reseñar, que el más descarado receptor en la actualidad del consumo, tráfico, lavador y beneficiario económico del narcotráfico es la élite imperialista en el mundo. Las drogas son un producto de negociantes capitalistas, no es de personas que no tengan capital. Es por eso que tal empresa representa el tercer renglón de la economía global, después de la industria petrolera, que está en primer lugar, y la de la producción y venta de armas para la guerra y la violencia en el mundo, que es el segundo renglón. Se desprende de ahí, el interés del imperialismo de Estados Unidos por derrocar a los gobiernos que más atacan la producción y tráfico de drogas en el Caribe, los encabezados por Nicolás Maduro Moro y el de Gustavo Petro. Los gobiernos anteriores al de Chávez, Maduro y Petro, eran apoyados por el imperialismo, porque eran títeres que le permitían apropiarse de todas las riquezas de ambas naciones, incluyendo las drogas.
En la actualidad, la mayor cantidad de droga pasa por el mar pacífico, pero el poderío militar de Estados Unidos hace creer que la misma pasa por el mar Caribe, un pretexto con la doble intención de permitir el flujo del narcotráfico a través de Ecuador, Perú y la Guajira, al tiempo de presionar hacia el cambio de gobierno en Venezuela con la finalidad de apoderarse de sus vastas riquezas, buscando posicionarse en condiciones de dominio hegemónico, evitando ser desplazado como único para seguir dictando pautas en lo que considera el PATIO TRASERO, América Latina. Después de Venezuela, y ya amenaza, irá por Colombia, México, Nicaragua y Honduras.

