Romero Cárdenas: «Monte Grande no cumple sus objetivos»
Cuando en septiembre de 2015 llegó a Barahona como el tercer obispo de esta Diócesis, monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas encontró una región que esperaba con ilusión la construcción del Proyecto Múltiple Presa de Monte Grande.
Once años después, al despedirse tras ser designado por el papa León XIV como obispo de la Diócesis de La Vega, sostiene que la obra más importante para el desarrollo del Suroeste dominicano sigue siendo una promesa parcialmente cumplida.
A su juicio, aunque el complejo hidráulico representa un avance significativo y ya ofrece beneficios concretos en la reducción del riesgo de inundaciones, todavía no puede decirse que cumpla la misión para la cual fue concebido.
«Hasta que no se complete, no podemos hablar de que la Presa de Monte Grande está cumpliendo sus objetivos finales», afirmó durante una entrevista concedida al programa Impacto Mañanero, de la emisora católica Radio Enriquillo.
El prelado considera que el país creó enormes expectativas alrededor de la obra, pero la realidad es que solo se ejecutó la primera etapa.
«A la presa se le creó mucha expectativa, quizá más de lo que realmente se ha logrado con ella. La gente pensaba que se iba a entregar completa, con todos los canales, el sistema de desagüe y todo lo necesario para cumplir sus objetivos, pero realmente no ha sido así», expresó.
Una obra que sigue incompleta
Para Romero Cárdenas, el muro de la presa constituye apenas una parte del proyecto integral diseñado para transformar la economía del Suroeste.
Recuerda que tanto las pasadas como las actuales autoridades conocían que la inauguración del embalse no significaba la conclusión del proyecto.
«Se pensó primero en el muro de la presa, pero estaba claro que la obra no iba a quedar completa. La parte que falta también es muy costosa», sostuvo.
El religioso explicó que Monte Grande solo alcanzará su verdadero impacto cuando entren en funcionamiento las obras complementarias, entre ellas el sistema de canales de riego, la hidroeléctrica, las vías de acceso y la segunda etapa del Acueducto Regional del Suroeste (ASURO).
Han transcurrido casi tres años desde la inauguración del embalse y, según afirma, los agricultores todavía esperan la infraestructura que permitirá convertir el agua almacenada en producción, empleo y riqueza.
«Al menos con esa primera parte se evitan las inundaciones, pero los efectos para generar riquezas en los campesinos y en toda la región todavía están por verse, porque mientras no se construyan los canales seguirá siendo una obra incompleta», indicó.
Para el obispo designado, la inversión realizada por el Estado obliga a completar el proyecto.
«No se puede dejar una obra de esa magnitud a mitad de camino», resumió.
«Seguiré siendo una voz por Monte Grande»
Aunque en los próximos días asumirá la Diócesis de La Vega, Romero Cárdenas aseguró que continuará atento al destino de la obra que durante años defendió desde Barahona.
«Yo soy de este pueblo y no importa dónde esté. Lo que suceda aquí me importa y siempre me va a importar», expresó.
Dijo que su vínculo con el Suroeste trasciende la misión pastoral que desempeñará en otra diócesis.
«Parte de mi vida está ligada a este pueblo. Lo que suceda aquí, para bien o para mal, siempre me importará y, en todo lo que pueda colaborar y ayudar, lo haré con entusiasmo y convicción», afirmó.
La Iglesia y la defensa del medio ambiente
Durante la entrevista, en la que participó el equipo del programa Impacto Mañanero, integrado por Bienvenido Heredia Batista, Alcibíades Moreta, Néstor García, José Ariel Féliz Medina y este periodista, el obispo también reafirmó la posición de la Iglesia católica en defensa del medio ambiente.
Recordó que la Diócesis de Barahona ha acompañado diversos pronunciamientos y acciones ciudadanas frente a proyectos considerados de alto impacto ambiental, entre ellos las preocupaciones surgidas por las operaciones mineras en Bahoruco Oriental, donde la empresa Belfond Enterprise desarrolla trabajos de extracción de carbonato de calcio en la loma Las Filipinas.
«La Iglesia siempre ha tenido muy claro su compromiso con el cuidado de la casa común. En Barahona nunca hemos cerrado los ojos ante estos temas y hemos sido contundentes en nuestros pronunciamientos», afirmó.
También recordó la preocupación expresada por la Iglesia respecto a la acumulación de materiales vinculados a actividades mineras en las inmediaciones del puerto de Barahona, por sus posibles efectos sobre la salud de la población.
«Sabemos que eso puede afectar la salud del pueblo de Barahona y por eso nunca vamos a estar de acuerdo cuando no se respetan los criterios ambientales», sostuvo.
Romero Cárdenas consideró que toda explotación minera debe desarrollarse bajo estrictos estándares técnicos y ambientales, correspondiendo al Estado supervisar el cumplimiento de las normas.
«Las autoridades son las que deben velar por eso, hacer los diagnósticos, estudiar los daños que puedan producirse y actuar en consecuencia», expresó.
Sin embargo, entiende que la responsabilidad también alcanza a la sociedad.
A su juicio, las comunidades deben mantenerse vigilantes para evitar abusos y exigir que cualquier proyecto de desarrollo coloque en primer plano la protección de las personas y del patrimonio natural.
«Muchas veces los beneficios de las explotaciones mineras no llegan a quienes viven cerca de ellas. Por eso la ciudadanía debe reclamar con responsabilidad y mantenerse atenta», concluyó.
En sus once años al frente de la Diócesis de Barahona, monseñor Andrés Napoleón Romero Cárdenas convirtió la defensa de Monte Grande, del agua y del medio ambiente en una de las líneas constantes de su magisterio pastoral. Ahora, desde La Vega, asegura que esa voz no se apagará mientras la obra que considera estratégica para el desarrollo del Suroeste dominicano permanezca inconclusa.
LDS.
