Serio problema ambiental
Por J. C. Malone
El presidente Luis Abinader hizo que su Congreso modificara la ley orgánica del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA). Designó como director a su amigo Wellington Arnaud, un abogado.
La política parece ser “privatizar el agua”. O, como Abinader le llama, una “alianza público-privada”, donde el Estado destruye la vieja infraestructura de suministro acuífero, y el sector privado cobra para construir una nueva.
Mi batey natal, el municipio Consuelo, en San Pedro de Macorís, lo muestra en pantalla gigante.
Desde que explotó el tanque el 5 de noviembre de 2025, el sector privado construye pozos tubulares para garantizar el agua.
Cada pozo cuesta entre RD$175 y RD$200.000, excavan miles en todo Consuelo, y ahí está el principal peligro de toda esta aventurera alianza “público-privada”.
Las posibilidades de que los desechos se conecten con el agua de consumo, y desaten un problema de salud para el que nadie está preparado, son muchas.
A ese problema sanitario debemos buscarle un nombre apropiado.
Si la “alianza público-privada” de Abinader desata un problema sanitario, lo nombraremos “la Peste de Abinader”.
