¿Caerá en quiebra el BCE? Las opciones para tapar las pérdidas millonarias que se avecinan son más peligrosas que nunca

Vicente Nieves y Javier Barriocanal

Puede parecer un asunto menor a primera vista que un organismo público, como lo es la banca central en los países desarrollados, pierda millones de euros. Sin embargo, varios analistas y agencias de rating están advirtiendo de los efectos secundarios que puede tener esta descapitalización de los conocidos popularmente como los ‘señores del dinero’. En un escenario de elevada inflación, la creación de dinero no parece una opción aceptable para tapar estas pérdidas. En última instancia, los gobiernos tendrían que inyectar capital en los bancos centrales, lo que podría reducir su independencia y generar una situación de dominio fiscal en la que se rompa la frontera entre política monetaria y fiscal, si es que esta todavía existe.

¿Cómo puede ser que las instituciones que ‘fabrican’ el dinero se estén descapitalizando? Para entenderlo es necesario comprender cómo funciona el balance de un banco central como el Banco Central Europeo o la Reserva Federal de EEUU. Estas instituciones acumulan en el activo de su balance una cartera de valores conformada, principalmente, por bonos soberanos y de empresas, unos activos que generan intereses a favor del banco central.
Sus pasivos, por el contrario, consisten en moneda en circulación, que, por supuesto, no paga intereses; depósitos que tienen los gobiernos en los bancos centrales, que normalmente tampoco pagan intereses; ydepósitos con las reservas de los bancos comerciales, junto con el dinero que depositan esas mismas entidades de forma temporal (repos en su mayor parte). El banco central paga intereses por estos últimos pasivos.

Normalmente, el interés que gana el BCE o la Fed sobre su activo supera con creces el interés que paga a los bancos y fondos monetarios. De este modo, en tiempos normales tanto la Fed como el BCE suelen cubrir sus gastos y obtienen unos ‘beneficios’ que se reparten entre los Tesoros/gobiernos que han puesto el capital para que el banco central pueda operar. Por ejemplo, el BCE ganó 192 millones de euros en 2021.

La fuerte subida de tipos lo está cambiando todo

Pues bien, esta situación está cambiando dramáticamente, al menos de forma temporal. La fuerte subida de los tipos de interés que está llevando a cabo la banca central para combatir la inflación va a generarle pérdidas millonarias. El BCE o la Fed tienen el balance lleno de bonos que pagan un interés muy bajo (muchos incluso un interés negativo) comprados durante los últimos años, mientras que en el pasivo tienen billones de liquidez, aparcada por los bancos comerciales, que ahora está remunerada con unos intereses cada vez mayores.

El balance se le vuelve en
contra al BCE
Paga intereses por la liquidez de la banca (pasivo) y apenas recibe nada por deuda (activo).
Es decir, el BCE y la Fed están pagando miles de millones a los bancos por tener su dinero aparcado en el banco central,mientras que apenas reciben nada por la deuda pública y privada que tienen en su balance (esta deuda vale cada vez menos a medida que suben los tipos). Esta situación podría descapitalizar a los bancos centrales, poniendo en un aprieto a gobiernos y a los propios institutos monetarios. Si esta situación se prolonga en el tiempo, la unión entre ambos (gobiernos y bancos centrales) tendrá que ser aún más estrecha para salvar los ‘muebles’.
Los economistas de la agencia de calificación Fitch explican en una nota que «los bancos centrales no forman parte del balance consolidado del gobierno, pero tienden a distribuir los beneficios a sus tesoros nacionales. Por lo general, son rentables, ya que los tipos que pagan sobre sus pasivos tienden a ser más bajos que los tipos que ganan sobre los activos, sobre todo debido a las ganancias por señoreaje de la creación de efectivo. Sin embargo, la acumulación de activos en los balances de los bancos centrales en los últimos años ha complicado este panorama. Inicialmente, el proceso elevó los beneficios, pero ahora parece probable que varios bancos centrales registren pérdidas durante al menos uno o dos años».

Problemas para el BCE

Desde ING dan algunos datos clave en una nota: «Tal como están las cosas, el BCE está dispuesto a pagar una cantidad cada vez mayor de intereses a los bancos sobre los casi 4,6 billones de euros de exceso de liquidez en circulación en el sistema bancario. Con la tasa de depósito actual, esto significa 34.500 millones de euros por año, y si los tipos alcanzan el pico del 2,5%-3% que muestra la curva de swaps en 2023, esto ascendería a 115.000 millones de euros o más… El problema es que una gran parte de este exceso de liquidez fue proporcionado por el BCE en préstamos anteriores de operaciones de refinanciación a largo plazo (TLTRO) a bancos, con un tipo de interés promedio más bajo». Ahora, el BCE tiene que pagar la diferencia a cargo de sus reservas.

Desde la agencia de calificación Fitch han advertido de esta situación y de las posibles implicaciones. «El aumento de los tipos de interés y la caída de las valoraciones de los bonos han aumentado la probabilidad de pérdidas para los bancos centrales de los mercados desarrollados que se han involucrado en programas de compra de activos. Esto puede afectar su capacidad para contribuir a los ingresos del gobierno, y existe el riesgo de que, en algunos casos, los gobiernos puedan verse obligados a restaurar las posiciones de capital del banco central».

«Los ajustes contables a precios de mercado ya han dado como resultado pérdidas particularmente grandes en el Banco Nacional Suizo (SNB) y el Banco de la Reserva de Australia (RBA), siendo en este último suficiente para empujar al RBA a un patrimonio negativo», advierten desde la agencia de calificación.

No obstante, estos expertos aclaran la mayoría de los bancos centrales tienen colchones, lo que les permite mantener el reparto de dinero a los gobiernos incluso cuando registran pérdidas. «Sin embargo, la escala y la velocidad de los movimientos del mercado pueden desbordar las reservas, poniendo en peligro los ingresos que reciben los gobiernos de los bancos centrales».

¿Puede quebrar la banca central?

Tal y como expuso el propio Banco Central Europeo en un documento ocasional (publicado hace años) y titulado Profit distribution and loss coverage rules for central banks, «los bancos centrales están protegidos de la insolvencia gracias a su capacidad para crear dinero y, por lo tanto, operar con capital negativo«. De modo que la respuesta sencilla es no, la banca central no puede quebrar, pero esta respuesta tiene varios ‘peros’.

Los profesores de Finanzas y Economía Donald Kohn y William B. English, explican un análisis en Brookings que «si la Fed registra pérdidas en un año determinado, no tendría dinero para remitir al Tesoro. Según las reglas contables de la Fed, acumularía un ‘activo diferido’ igual a sus pérdidas acumuladas. Una vez que la Fed volviera a ser rentable, retendría las ganancias para pagar el activo diferido. Solo una vez que el activo diferido se haya reducido a cero, es decir, una vez que la Fed haya retenido los beneficios que compensan sus pérdidas anteriores, la Fed reanudará la remisión de ganancias al Tesoro».

Estos expertos confirman la respuesta a la pregunta anterior explicando que «la Fed no puede quebrar o hacer default porque siempre puede crear reservas para pagar sus cuentas pendientes… Dicho esto, si la Fed tuviera pérdidas lo suficientemente grandes durante un tiempo suficientemente largo, tendría que crear una cantidad tan grande de pasivos que devengan intereses para cubrir sus gastos que no podría implementar la política monetaria de manera adecuada… En ese caso extremo, la Fed necesitaría obtener apoyo fiscal del Tesoro«, aseguran estos expertos.

Si un banco comercial convencional pierde dinero, presenta un patrimonio neto negativo y no logra financiación, su destino es claro: la quiebra. ¿Qué sucede cuando esto le ocurre a un banco central? Los expertos de Fitch señalan que «los bancos centrales pueden tener pérdidas en sus balances y continuar operando con una posición de capital negativa… sin embargo, si un banco central se siente incómodo y requiere ser ‘rescatado’ tras presentar grandes pérdidas o se siente presionado para solicitar la recapitalización del gobierno, esto podría percibirse como una mayor presión política sobre la institución monetaria para emprender actividades cuasifiscales o posiblemente aumentar su disposición a tolerar una inflación más alta para reconstruir el capital a través del señoreaje (creando más dinero) potencialmente influyendo en la credibilidad de su política», advierten los economistas de la agencia de rating.

Es decir, como los bancos centrales tienen el monopolio sobre la creación del dinero no pueden quebrar técnicamente, puesto que para capitalizarse a sí mismos, lo único que tienen que hacer es imprimir más dinero (crearlo electrónicamente). Otra cuestión muy diferente es el efecto que tendría esta política sobre los precios y la posterior pérdida de credibilidad de la máxima institución monetaria. Ahora mismo, la creación de dinero para recapitalizar un banco central tendría un impacto negativo sobre la inflación. La banca central está buscando con su política lo contrario, reducir la liquidez en el sistema para poner coto a unos precios descontrolados. La única forma de capitalizar un banco central sin generar más inflación es recurrir al dinero ya existente: pedir ayudar a los gobiernos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.