Las tres raíces del árbol de la patria: Duarte, Luperón y Bosch.

Domingo Núñez

Nuestra lucha, canalizada a través de domingon.com/Domingo la Revista, po un mejor porvenir del pueblo dominicano será perenne mientras nos quede un soplo de vida. Nuestro propósito es informar y formar ciudadanos, rebatir la ignorancia con temas veraces y oportunos. Por igual, incentivar a los ciudadanos a hurgar en nuestros referentes históricos y culturales para conocer, estudiar y asumir nuestra identidad como pueblo con patriotismo y compromiso por el bien común de la colectividad. La «Utopía» es alcanzar a ser una Republica Dominicana grande y próspera con ciudadanos correctos que conozcan sus deberes y sus derechos. Aspiramos que el pueblo dominicanos pueda vivir y morir en dignidad.

Estamos inspirado en el legado de amor a la patria que heredamos de nuestro padre fundador de la República Juan Pablo Duarte, del General eterno y padre de nuestra segunda independencia Gregorio Luperón y del inmenso maestro apóstol Profesor Juan Bosch, máxima representación de la dignidad y decoro. Ellos, Duarte, Luperón y Bosch son las tres raíces del árbol de la patria.

Duarte representa los febreristas de 1844, Luperón los que restauraron la patria en la Guerra de la Restauración de 1863 y Juan Bosch a todos aquellos hombres y mujeres que lucharon por la libertad y la justicia social desde principio del siglo XX.

Construyamos el mundo de las ideas realizables, hagamos de la quimera un sueño real de bienestar, de equidad y progreso, maquinemos para cambiar el status que apabulla y abate en la ignorancia, el atraso y la miseria a la inmensa mayoría de nuestro pueblo. Pensemos, soñemos y diseñemos nuestros pilares filosóficos, comprendamos nuestro país para que el país nos comprenda y seamos una sola lucha.

El dictado de la historia, sobre todo en un país   como el nuestro, con un pasado profundo, plural y lleno de sabiduría, debe ser el punto de partida para emprender los senderos de progreso y bienestar.

¿Cómo ignorar la grandeza de la Quisqueya prehispánica, su organización política, su esplendor cultural?

¿Cómo desconocer la importancia del Santo Domingo colonial?, si como dicen algunos cronistas e historiadores, cuando los búfalos pastaban en Manhattan, la Ciudad de Santo Domingo ya contaba con una universidad en la que se impartían cátedras de teología, humanidades y filosofía.

¿Cómo pasar por alto el carácter transformador del movimiento independentista nacional que no sólo terminó con la separación de Haití, sino que despertó las aspiraciones de libertad, progreso y justicia social de los dominicanos?

¿Cómo dejar de reconocer los liberales que redactaron la constitución de julio de 1858, liberal y progresista?

¿Qué decir de la República Restaurada en la guerra de la Restauración, no sólo supieron consumar la Segunda Independencia de la Patria, sino que también tuvieron la visión de separar, antes que, en otras naciones, las funciones civiles de las eclesiásticas y marcar para siempre el carácter laico y republicano de nuestra vida pública?

¿Cómo pasar por alto a los patriotas que enfrentaron la primera intervención norteamericana de 1916?

¿Cómo olvidar los mártires de la expedición del 14 de junio de 1959, «vinieron lleno de heroísmo y patriotismo a rescatar la libertad»?

¿Cómo olvidar la revolución de Abril del 1965, sus causas, las hazañas del pueblo, la noble voluntad democrática de sus protagonistas, el arrojo y el patriotismo del Coronel Tomas Fernández Domínguez y de  Caamaño y sus compañeros de lucha y su lealtad a los principios contenido en la constitución Boschista de 1963?

¿Cómo ignorar lo acontecido en la historia reciente? Los movimientos sociales, sindicales y estudiantiles, así como la lucha por la democracia, los derechos humanos y la justicia a favor de las grandes masas populares.

En vez de pasar por alto los antecedentes históricos de República Dominicana debemos tomarlo como base indispensable para los proyectos socio-políticos de transformación y progreso.

 No puede emprenderse un proceso de transformación y desarrollo sin un conocimiento previo de la realidad que se quiere transformar, sin un conocimiento de cómo ella está organizada, cuáles son sus leyes de funcionamiento y desarrollo, con cuales fuerzas sociales contamos para realizar los cambios.

“Para conocer lo que somos hoy tenemos que saber que fuimos ayer, pues de los que fuimos salió lo que somos, esa es la razón por la cual es tan importante conocer la historia de nuestro país. Pero esa historia debe estudiarse a partir de nuevos principios, porque resulta que la historia dominicana se ha escrito siguiendo principios incorrectos”. (Juan Bosch)

Ahora bien, en la actualidad debemos conocer y comprender por demás ¿qué aqueja y atormenta a la nación? ¿Cuáles son sus grandes y graves problemas? ¿Qué es lo que más afecta a la gente e impide la buena marcha de la República?

Es innegable que en los últimos años la República Dominicana ha avanzado en el terreno democrático. Hay alternancia política y los gobiernos, en sus diferentes niveles, gozan de una mayor legitimidad. Las elecciones son más limpias y libres; los poderes han empezado a funcionar en equilibrio y cada vez se actúa con mayor tolerancia y respeto a la pluralidad política. Sin embargo, la República Dominicana es aún un país de hondas desigualdades sociales. En este terreno, en vez de avanzar, hemos retrocedido

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.