Preguntas necesarias para explicarnos el ascenso de fascismo “democrático”

Alguien se ha preguntado ¿cómo  ha llegado la derecha dura europea hasta aquí?

Una admiradora de Mussolini se pueda convertir en Primera Ministra de Italia, que no es Polonia o Hungría, Italia es la tercera economía europea. La señora Meloni deja en evidencia el talante democrático de la Europa culta que ayer vio el ascenso del nazifascismo, con Mussolini en Italia en la década del 20 del siglo pasado y en Alemania con Hitler en la década del 30 del mismo. Es que en medio de las crisis, cuando los intereses burgueses se asustan aparecen los monstruos de la política que pretenden aplastar a todo lo que vaya a contrapelo a sus provecho.

En esta profunda crisis del capitalismo, la más prolongada que se conozca en la historia, que se extiende a todo el mundo, y que por primera vez  abarca todo el globo ya que el sistema capitalista se ha convertido en el sistema hegemónico. Una crisis que es catalizada por la emergencia sanitaria mundial y la latente emergencia ambiental, exige de novedosas acciones para abrir un nuevo ciclo expansivo del capital. La guerra, su más antiguo recurso, parece no ser tan eficaz en la actualidad, por lo impredecible de las consecuencias. Pero en todo caso, parece inevitable que el recurso del autoritarismo y de la violencia (antes encarnado en el fascismo y nazismo) se mantienen como se recurso predilecto. Claro que en una guerra de clases la violencia de los explotadores es el mecanismo de contención al que se recurre históricamente en contra las luchas de los explotados. Violencia usada ampliamente por quien detente el poder y no sólo cuando no pueden ejercer la hegemonía, como represión «a priori», sino que pareciera como costumbre de la dominación.

Estamos ante el ascenso de la derecha dura, el fascismo «democrático». Frente a esto nos hacemos un conjunto de preguntas, que no son retóricas y las cuales muchos defensores del mundo occidental las despachan con gran cinismo. ¿Qué pasó con las lecciones de la II Guerra Mundial? ¿Dónde ha quedado el sacrificio de millones de personas que fueron martirizadas por la bestia nazifascista y de los millones que tributaron su vida para vencerlo?
¿Cómo los nuevos nazis pueden retar a Rusia, una nación que sin ser heredera de la gloriosa Unión Soviética (URSS), representa una de las naciones que más sacrificó realizó para aplastar al monstruo de la barbarie? Y ¿Cómo los pueden apoyar aquellos que en Europa quieren dictar cátedra de democracia? Responder estas interrogantes es necesario.

Es necesario buscar las razones para contestar ¿Cómo ha sido posible también que Marine Le Pen en Francia y Santiago Abascal en España sean hoy políticos legitimados en las urnas?

El debate debe darse a todos los niveles y en todos los ámbitos de la vida social.

PPenso

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