Pertinencia del desmonte de la carga académica para mejora de la calidad docente

Ángel Pichardo Almonte

A propósito del debate recurrente sobre el desmonte de la carga académica en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), se hace necesario aportar algunas reflexiones que permitan fortalecer este componente de mejora de la calidad docente.

En ese sentido, es bueno resaltar que en estos momentos se ha venido desarrollando un valioso proceso desde la Dirección General de Planificación Institucional (Digeplandi),  conjuntamente con las oficinas ectoriales de planificación de las facultades (Oseplandi), vicerrectoría  docente, entre otras instancias universitarias, para buscar los mecanismos idóneos que permitan el desmonte gradual de la carga académica, necesaria para garantizar mejoras en la calidad docente.

La transformación que se está proponiendo nos desafía a  incluir reflexiones teóricas sobre pedagogía; características personales, profesionales y socio pedagógicas necesarias para el personal docente de calidad; convenios internacionales sobre la educación superior, así como, documentos relacionados a estándares para la evaluación y acreditación de la educación superior, experiencias de otras universidades de la región, análisis de la realidad actual en nuestra universidad; población de docentes y sus respectivas cargas académicas, viabilidad económica necesaria, calidad de vida del profesorado, etc.

Otras de la áreas que deben jugar un  rol estelar en la aplicación del desmonte que se viene reflexionando, tiene que ver con la integración y participación activa de las diversas escuelas y coordinaciones de cátedras, y su importante papel  para la debida programación docente que tome en cuenta este proceso, garantizando los derechos adquiridos del profesorado, sin que esto vaya en detrimento de la oferta curricular y la eficiente cantidad de estudiantes por secciones que se programan cada semestre a la población estudiantil.

Todas estas reflexiones y sus respectivas sistematizaciones deberán generar los debates pertinentes que aporten a la conciencia colectiva de estos esfuerzos y la búsqueda de alternativas para suplir el requerido componente económico que facilite el inicio de este necesario proyecto de desmonte de la carga académica sin afectar la oferta y la calidad docente requerida para la formación integral de nuestro estudiantado.

Es bueno resaltar que, aún sea un proceso gradual, el desmonte afectaría positivamente a todo el profesorado, ya que, si en una primera etapa se desmontan los docentes con 40 créditos para bajar la carga hasta 35 créditos, sin afectar sus ingresos, se estaría asumiendo como tope máximo de carga 35 créditos, es decir, que la mitad de la carga ya no serían 20 créditos, sino, 17.5. Y así sucesiva y proporcionalmente a toda la carga del profesorado.

Estas aclaraciones y especificaciones se hacen imprescindible a los fines de que la comunicación en una primera etapa sea clara y con la mayor transparencia, para no provocar especulaciones que nada aportarían a las intenciones de ir concretando los aportes graduales al proceso de mejoramiento de la calidad de la educación superior dominicana.

Conociendo las 8 Dimensiones del Mejoramiento de la Calidad de las Instituciones de Educación Superior: gestión institucional, gestión académica, investigación, extensión, estudiantes, personal académico, servicios y estructuras de apoyo institucional y aseguramiento de la calidad. (Estándares marco para la evaluación y acreditación institucional en la educación superior dominicana.Mescyt. 2019).

El proyecto de desmonte de la carga académica puede enmarcarse dentro de diferentes componentes; tanto de la dimensión de Gestión Institucional en sus componentes gestión administrativa y financiera, bienestar institucional y recursos humanos y administrativos. Desde la dimensión Gestión Académica que incluye los componentes gestión de la oferta académica. Además, puede incluirse dentro de la dimensión Personal Académico que incluye los componentes de sistema de carrera académica y participación en la gestión institucional.

Esta trascendente decisión implicaría una inversión presupuestaria que debe ser asegurada para garantizar una dinámica general que permita crear un ambiente laboral sin mayores distorsiones. De lo que se trata es de asumir posturas claras y contundentes con relación a la mejora de la calidad docente, hasta arribar progresivamente a la carga máxima recomendada en la educación superior que tenga un tope de 20 créditos como tiempo completo y garantice los ingresos suficientes para la calidad de vida del docente universitario y las condiciones materiales de un ambiente educativo para la excelencia académica.

Soñar, aspirar y trabajar en pasos concretos para lograr la universidad que queremos es un desafío de todos y todas,  y con esto asumir el compromiso de aportar, desde nuestras experiencias y capacidades, a desarrollar una universidad dinámica, creativa, productora de conocimientos actualizados a la época que aporten significativamente al desarrollo integral de nuestro país y al verdadero progreso de nuestro pueblo.

*El autor es profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y directivo de Faprouasd.

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